Nunca me ha gustado esta palabra. Es como un cárcel en la que estás atado con cadenas sin poder moverte y sin respirar el aire libre bajo el sol. El destino siempre juega contigo como si fueras una marioneta tonta y sin vida. Te sientes sucia por no poder cambiar nada, sin el poder de expresarte. Te duela el alma e intentas gritar, pero cuando estás atado a los hijos del destino, nadie te puede escuchar.Oana María Bodea, 3ºB



1 comentarios:
Si Oana, así es a veces el destino :una cárcel.Pero tú siempre podrás cambiar una parte importante de ese destino.
La llave para escapar de esa cárcel es tu inteligencia.
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